• Antonio Velázquez

¿QUÉ VERDADERO TRASFONDO TIENE LA FECHA DEL 2 DE MAYO?

Actualizado: 29 de may de 2019


Cuadro de Francisco de Goya

Antonio Velázquez Hoy, como todos los 2 de mayo, junto a la sede de VELÁZQUEZ DE SOTO en la plaza de la Gavidia de Sevilla, se ha practicado la tradicional parada militar homenaje a los capitanes de Artillería Luis Daoíz y Torres y Pedro Velarde Santillán fallecidos, junto con muchos otros ciudadanos españoles, en los hechos acontecidos el Dos de mayo de 1808 en la ciudad de Madrid.


Así pues, aprovechando este día y junto con la estrecha relación que mantenemos en VELÁZQUEZ DE SOTO con la ciudad de Madrid, no queremos dejar pasar la ocasión para extender un breve análisis, pero profundo, de la enseñanza que nos dejó esta señalada fecha.


En primer lugar, se debe indicar que centrándonos tan solo en un punto de vista puramente observacional de lo que fue el Dos de Mayo de 1808, podemos afirmar que lo que se presenció en la ciudad de Madrid no fue otra cosa que un sacrificio cruento.


Las víctimas que se inmolaron dicho día eran españolas, entonces, ¿por qué España y más en concreto, Madrid, celebra esta fecha?. Se celebra porque el Dos de Mayo no fue tan solo una batalla ganada. No cabe duda que el Dos de Mayo fue la resurrección de un pueblo.


La España del Dos de Mayo, precursora de la España de Bailén, de Zaragoza y de Gerona, no fue ni menos que la España de Numancia y de Tarifa. Cartagineses, romanos, árabes, austriacos, franceses, parece que no importa el nombre. Parece que los españoles se empeñan en realizar de manera periódica epopeyas poéticas. Pero algunos dirán, si después de lo que nos ha costado, renegamos de ellas o la tenemos en poco, ¿qué nos queda?.


El actual pueblo francés, no es responsable de las faltas que cometieron por aquel entonces sus gobernantes, pues hoy la solidaridad y la relación entre dos naciones civilizadas es lo que nos une. Quizás, Napoleón prejuzgó el carácter español y se equivocó en sus apreciaciones. Él había medido con su ojo inteligente toda la pequeñez de aquella política miserable. Él había visto postrada a sus pies a la familia real, que le buscaba y reclamaba su alianza como una honra. Él había sabido los escandalosos sucesos del Escorial, las acusaciones formuladas, los proyectos que luego se realizaron en Aranjuez. ¿Qué extraño es que creyese a una Nación así mandada, incapaz de defenderse y que presumiera que quien con tanta indiferencia sufría, no podría levantarse ni aun afrentado por un proceder alevoso?.


Pero Napoleón olvidó lo que muchos siempre olvidan, al Pueblo. Al fin y al cabo, el Pueblo es el instrumento del que se vale la razón para moderar las ambiciones frenéticas. Así pues, el Dos de Mayo de 1808 fue un crimen, una injusticia y una falta de política y hoy, debe permanecer en la memoria de todos como una elocuente enseñanza. Debemos acercarnos a este hecho, reparando a dónde conduce una ambición sin nobleza y el olvido de los deberes. Madrid dio la señal el Dos de Mayo. Su ejemplo conmovió a todo el País. Aquel día se echaron los cimientos de un nuevo estado social que culminarían con la constitución de 1812 firmada en la ciudad de Cádiz, pero esta es ya otra historia...



Monumento a Daoiz en Sevilla


Luis Daoiz y Torres (Sevilla, 10 febrero 1767-Madrid, 2 mayo 1808), nació en una casa solariega de la plaza entonces llamada de la Gaviria, nombre que por corrupción pasó a denominarse Gavidia desde finales del siglo XVIII. En 1852, se colocó una placa recordatoria del héroe del 2 de mayo de 1808 en la plaza, pero ya no se conservaba su casa natal.



Aspecto de la Plaza de la Gavidia antes de su reforma.

La Corporación municipal sevillana de 1887 reactivó los proyectos iniciales de 1853 y 1862, redactados por Balbino Marrón y José de la Coba, respectivamente, que incluían el monumento a Daoiz en las reformas urbanas de la zona. En 1888, el arquitecto municipal Francisco Aurelio Álvarez redactó el proyecto definitivo que fue realizado al año siguiente. El monumento quedó inaugurado el día 2 de mayo de 1889, y fue el segundo de carácter público que tuvo Sevilla. La primera (1864) estatua pública erigida en Sevilla está dedicada al pintor Bartolomé Estaban Murillo, en la plaza del Museo, y la tercera (1892) está dedicada al también pintor Diego Velázquez, en la plaza del Duque de la Victoria.


Daoiz tiene dos estatuas en Sevilla y las dos fueron hechas por el escultor Antonio Susillo Fernández (Sevilla, 18 junio 1857-22 diciembre 1896). La primera estatua (1889) está en el monumento de la plaza de la Gavidia, y la segunda (1895) en la galería de sevillanos insignes que corona la fachada Norte del Palacio de San Telmo.


Estatua situada en el Palacio de San Telmo de Sevilla

El monumento a Daoiz incluye dos medallones con escenas de la gesta del 2 de mayo de 1808 protagonizadas por el heroico artillero, y una placa con la siguiente inscripción: “Daoiz / dos de mayo / 1808 / El Ayuntamiento / al / heroico Hijo de Sevilla / 1889”. La estatua fue hecha por Antonio Susillo, y el pedestal de mármol por Francisco Aurelio Álvarez, como ya hemos dicho. La profesora Teresa Lafita, en Sevilla turística y cultural (1998, Abc), explica que la verja que rodea el monumento está formada por dieciséis cañones de la época, reducidos a escala, con pares de escobillones cruzados con coronas de laurel y sogas anudadas. Todos los elementos de bronce y forja se fundieron en la Real Fundición de Cañones de Sevilla.





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